La mayoría de las familias que nos escriben llegan con la misma pregunta: cuánto es lo mínimo para que los quince se vean bien. La respuesta honesta es que el monto importa menos que el orden en que se toman las decisiones.
Una fiesta de 40 invitadas con buena comida, servicio atento y un salón bien iluminado se recuerda mejor que una de 150 donde el buffet se acabó a las diez de la noche. Por eso trabajamos con planes cerrados: sabes desde el primer día cuánto vas a pagar y en qué se va cada peso.
Nuestro plan más pequeño cubre 30 invitadas por $2.500.000 e incluye lo mismo que el de 200: menú servido, bebidas toda la noche, meseros, menaje completo, sonido con DJ y montaje. No hay versión recortada del servicio.
Todos traen el servicio completo. Lo único que cambia es cuánta gente se sienta a la mesa.
¿Necesitas más de 80 invitadas? Los planes siguen hasta 200 en la tabla completa de precios.
Ninguna de estas implica recortar el servicio. Son decisiones de calendario, de lista y de contratación.
Es la decisión que más plata mueve. Entre un plan de 60 y uno de 100 invitadas hay $1.700.000 de diferencia. Define quién va de verdad antes de pedir precios.
Noviembre, diciembre, enero y junio son los meses caros. Un sábado de marzo o de agosto cuesta menos y tiene mejor disponibilidad de proveedores.
Cada empresa que sumas trae su propio transporte, su propio montaje y su propia coordinación. Consolidar baja el costo por invitada y elimina los imprevistos del día.
La coctelería ilimitada sale en $85.000 por persona; un punto de bebidas ilimitadas, en $17.500. En una fiesta donde la mayoría son menores de edad, la diferencia es enorme y nadie la nota.
Un montaje temático avanzado cuesta entre $1.500.000 y $4.000.000. Con la decoración base del plan, unas flores bien puestas y buena iluminación, el salón se ve completo.
Correr contra el reloj sale caro: se pagan sobrecostos por disponibilidad y se pierde poder de negociación con el lugar.
Punto de bebidas ilimitadas ($17.500 por persona) y karaoke por cinco horas ($650.000). Dos cosas que las invitadas usan toda la noche y que cuestan poco frente al total.
Decoración temática avanzada (entre $1.500.000 y $4.000.000) y barra de licor con licor incluido ($850.000). Valen la pena si la familia los quiere, pero la fiesta funciona perfectamente sin ellos.
El plan de 30 invitadas, en $2.500.000. Ya trae menú servido, ponqué, bebidas sin alcohol, menaje, mantelería, meseros, sonido con DJ y montaje. Es la opción que más eligen las familias que prefieren una celebración corta y con la gente cercana.
No, significa decidir mejor. La fiesta se siente barata cuando falla el servicio o la comida llega fría, no cuando hay ochenta invitados en vez de ciento cincuenta. Recortar la lista y mantener la calidad casi siempre da mejor resultado que estirar el presupuesto para llenar el salón.
Tres palancas funcionan de verdad: cerrar la lista antes de cotizar, elegir una fecha fuera de temporada alta y concentrar todo en un solo proveedor. Contratar por partes parece más barato al principio, pero se llena de costos de transporte y coordinación que nadie presupuestó.
El plan cerrado ya está armado al mínimo razonable: si le quitas meseros o menaje, la fiesta se resiente donde más se nota. Lo que sí se ajusta es hacia arriba: la barra de licor, la decoración temática y la fotografía son módulos que agregas solo si los quieres.
Sirve, y mucho. El alquiler del lugar suele bajar entre un 15 y un 20 por ciento fuera de temporada alta, y hay más disponibilidad de fechas. Si la familia tiene flexibilidad con el día, ahí hay un ahorro real que no toca la calidad de la fiesta.
Sí, cubrimos la Sabana: Chía, Cajicá, Cota, Sopó, La Calera, Tabio y Tenjo. El transporte fuera del perímetro urbano se cotiza aparte, así que conviene tenerlo en cuenta desde el primer presupuesto.
Escríbenos el monto con el que cuentas y el número aproximado de invitadas. Te decimos con franqueza qué fiesta se puede hacer con eso.